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domingo, septiembre 30, 2012

#274 ¿Cuál es tu Meriba y Masah?




"No endurezcáis vuestro corazón, como en Meriba , 
como en el día de Masah en el desierto,
 donde me tentaron vuestros padres, 
me probaron, y vieron mis obras."  
Salmos 95:8-9  RVR 







Este verso menciona dos lugares en los cuales el pueblo de Israel se portó mal; yo no sé tú, pero yo tendría más de dos lugares que recuerdo en que me porte bien mal, ya sea de niña, de adolescente o joven y p'os de grande también. No lo digo con orgullo, al contrario me hace pensar la condición en que estaría si Cristo Jesús no me hubiera perdonado y confío que tú también disfrutes de este amor y perdón que Dios da.

En Meriba y Masah Israel exigió agua, pensaron que morirían de sed en el desierto y se quejaron, no podían creer como Dios se le ocurrió sacarlos de Egipto para morir así. Esto muestra una total falta de fe ¿a caso no habían visto las plagas? ¿no vieron como se dividió el mar en dos? ¿dónde estaban cuando Dios les proveyó carne y maná? Sinceramente, este pasaje se parece mucho a nuestra vida diaria, estas quejas, esas malas caras...solamente que ahora las cambiamos por unas más actuales.

No vivas en Meriba y Masah, donde continuamente estás disgustado, con una mala actitud, que estás poco agradecido,  de corazón incrédulo y rebelde... Dios  mostró a Israel mucho más poder, amor, misericordia y gracia en cada ocasión que Israel pensó en la fatalidad. Creo que toda dificultad, carencia o problema fueron una excelente oportunidad de mostrarle a  Israel que él era, es y será Dios. ¿Qué hay de ti? ¿qué circunstancia es la óptima para que él manifieste su poder? Pues deja de quejarte  y deja obrar a Dios.

sábado, septiembre 29, 2012

#273 ¿Jóvenes endurecidos?




"Entonces, mirándolos alrededor con enojo,entristecido por la dureza de sus corazones, dijo al hombre: Extiende tu mano."  Marcos 3:5  RVR








Cómo cae gordo que no te crean, que hagan una cara de What¡ o de incredulidad cuando haces una promesa o cuando te impones una meta, como que da impotencia, coraje, ganas de llorar, mandarlos a volar y aunque tengan la razón... se siente requetefeo ¿verdad? Jesús experimentó esto, pero la diferencia es que él sí  cumplía su palabra, así que ya te imaginarás su tristeza.

La juventud ha crecido con un corazón endurecido, es decir, resistente, rígido, hacerse duro, negarse a ser blando....bla,bla,bla....ya me entendiste, es resistirse a creer, a hacer lo bueno, a volver a ser noble o estar siempre dispuesto a amar. ¿Qué lo causa? Muchos dirán que el dolor que vivieron, la mala vida que llevaron, las circunstancias, los golpes de la vida... pero sinceramente es el egoísmo ¿a quién le gusta ser lastimado? a nadie por supuesto, pero el orgullo, la falta de perdón, la amargura y demás hacen lo suyo en el corazón y ahí está la obra maestra: un corazón duro.

La cura es hacer todo lo contrario a lo que te dicta el egoísmo, perdona, vuelve a creer, intentar amar siempre-aunque quedes en la lona por un largo rato- no resistirse a confiar en alguien o ¿por qué no? en muchos... aunque te aviso, nuevamente te fallarán; sin embargo tienes a un Dios que puede generar en ti ese corazón blando y nuevo que necesitas para creer en la gente y en él. Sólo extiende tu brazo- por así decirlo- puede ser tu corazón y sucederán cosa extraordinarias y milagros cada día por dejar atrás todo ese dolor que te ha endurecido y que ha puesto a Jesús muy triste.