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domingo, marzo 04, 2012

#64 Jóvenes amargados



“Quítense de vosotros toda amargura, enojo, ira, gritería y maledicencia y toda malicia.”
 Efesios 4:31  RVR



Me ha impresionado ver hoy en día –tal vez hoy es más evidente que antes- a mucho joven amargado, eso era para los viejitos, sin el ánimo de ofender porque también me he topado con gente adulta que son mucho más alegres que un carnaval, que han aprendido a resolver las frustraciones, los fracasos o los disgustos en la vida. Pero es impresionante ver a tanto jovencito (a) con sus expresiones o reacciones  de fastidio, odio y repulsión cuando las cosas no se dan como piensan. Y las cosas se ponen peor cuando un adulto se atrevió a señalar su defecto o error. No lo toleran, te odiarán y verán cómo le harán para provocar en ese otro su disgusto.

El año pasado, un profesor me comentó que un alumno de sus grupos nivel secundaria sacó una navaja y lo amenazó con ella por  regañarle al no cumplir con sus trabajos. Tenía 15 años  ¡ups! ¡Qué enfado tenía! ¡Qué odio y amargura por una llamada de atención! No seas de este grupo. La amargura corroe tu interior y hará de ti un ser que nadie amará –y no porque no merezca ser amado- sino que se alejará todo aquel que te aprecie porque destilarás rencor, resentimiento y frustración. Haz lo opuesto, PERDONA, para que llegues saludable y feliz a la edad adulta.

Hay tanto para un joven: aprender, crecer, viajar, conocer, creer, inventar, imaginar, innovar o realizar en este planeta, por tanto, no te permitas opacar o estancar por la amargura. Suelta ese fuerte peso y sé libre. Y lo más padre es que no lo harás solo, Jesucristo también perdonó tu fallas y horrores (jajaja en lugar de errores), así que sigue su ejemplo, él aún en la misma cruz perdonó a quien le criticaba o señaló, entendió que fue porque no sabían lo que hacían; y así es nadie, a veces, sabe lo que hace a un corazón como el tuyo. Perdona, quita todo esto y sé libre en él.



lunes, febrero 27, 2012

#58 Acción y reacción


“El que hiciere hoyo caerá en él; y al que aportillare vallado, le morderá la serpiente. Quien corta piedras, se hiere con ellas; el que parte leña, en ello peligra.”  Eclesiastés 10:8-9 RVR




Muchos hablan de que a toda acción  hay una reacción; -sin asegurar- creo que la mayoría de la gente sabe de esta ley, es decir, si haces algo, ya sea bueno o malo habrá una reacción en aquellos en quienes lo hagas. Sin embargo, aunque se es consciente de esto, nos enojamos, nos deprimimos o nos rehusamos a recibir las consecuencias.

Si muy joven tienes una relación sexual, lo más seguro es que en reacción a esto, seas un papá o mamá muy joven (¡qué susto verdad!) pero no sé por qué piensa el joven que él o ella será la excepción, pero  sinceramente no será así. ¿Otro ejemplo? Si tienes un amigo (a) que gusta de algún vicio: beber alcohol, ingerir drogas, fumar, ver pornografía y otros que tú sabes, por la amistad que llevas, lo más seguro es que cederás a sus presiones, en mayor o menor grado, lo harás sino sales corriendo de esa relación.

Eso es a lo que se refiere los versículos anteriores, lo que hagas se volverá a ti, si estás invirtiendo en algo, habrá frutos, quieras o no, es parte de. La Biblia fue escrita mucho antes que Isaac Newton creará esta ley[1]; la Biblia  ya manejaba este principio, y muy claramente, te advierte para que observes, analices qué haces, si peligras; pues indiscutiblemente recibirás los efectos o reacciones de tus acciones. No necesariamente negativas. Si estudias…pasarás…terminarás una carrera… bla, blá,bla… Así que ponte “buzo”, piensa más en tus acciones y no caigas en los propios hoyos que cavas.



[1] “Con toda acción ocurre siempre una reacción igual y contraria: o sea, las acciones mutuas de dos cuerpos siempre son iguales y dirigidas en sentido opuesto.”