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lunes, junio 04, 2012

#156 La envidia carcome





"El corazón apacible es vida de la carne; 
mas la envidia es carcoma de los huesos." 
 Proverbios 14:30  RVR







Nunca me han carcomido los huesos, pero la simple imagen que provoca en mi mente ver como se comerían mis huesos, la sensación de unos dientes royendo o raspando parte de mi... hasta me da escalofrío...y más si pienso que sería yo misma comiéndome... mi carne y mis huesos, wuacala!!!!

Pues precisamente sucede esto cuando el humano se la pasa deseando lo ajeno ¿qué has anhelado y no tienes?
¿qué sensación te produce que otros triunfen? Por lo general, si no es que el cien por ciento, hay frustración y aún más si el que avanza es el que nos cae en la punta del pie... Sólo Dios es bueno y nos ama por igual, él nos hizo diferentes, le gusta la diversidad y que seamos de diferentes capacidades, que aburrido sería hacer todos lo mismo, lograr lo mismo, escribir lo mismo, pedir lo mismo, francamente pareceríamos robots , no humanos.

Dios da esta paz al corazón, la certeza de que lo que eres y logras son parte del plan que él tiene para ti...¡wow! no vivirías envidiando y consumiéndote si conocieras el plan de Dios para ti; su plan es que seas su hijo, reconozcas que estás frito sin él y que todo aquello grande que quieras o puedas lograr será a través de él y entonces se acabaron las luchas, tu corazón estará apacible, tranquilo, confiando de que estás agradando a tu diseñador (que es Dios) y no a medio mundo que siempre va tras la fachada, sintiéndote consumido y  frustrado por no llenar los estándares del mundo. La envidia carcome, mas Dios da vida y paz... ¡gózalo!

jueves, marzo 22, 2012

#82 Tu objetivo: Glorificar a Dios



 
“Porque habéis sido comprados por precio; 
glorificad, pues,  Dios en vuestro cuerpo y
 en vuestro espíritu, los cuales son de Dios.”  
1 Corintios 6:20  RVR



Si te preguntarán ¿Cuál es tu propósito en la tierra? ¿Qué contestarías? Creo que habría infinidad de respuestas: ser feliz, ayudar a la gente, casarte, ser un excelente hijo (a), terminar tu carrera, ganar mucho dinero, ser presidente…bla, bla,bla…las mil y una ocurrencias –jaja-.

A pesar de que cada respuesta tiene algo de certero, no es la atinada. El propósito o el objetivo de tu vida en esta tierra es glorificar a Dios, ni más, ni menos. Nada para ti, nada para el otro, es para Dios. ¿Por qué? ¿Y por qué no? Él te dio la vida, te formó desde el vientre de tu madre, ha permitido que cada mañana despiertes, te ha rodeado de una familia o un hogar, te ha dotado de inteligencia y de dones que puedes emplear para sobrevivir o convivir, te ha otorgado a su Hijo, para que tengas salvación y vida eterna, ha enviado al Espíritu Santo para que te aconseje, ayude o aliente en esos tiempos en que vives en la tierra, y que cuando partas al cielo tenerte una morada para ti, si le has seguido.

Todo te lo ha dado él, todo proviene de él, él te otorga  cada año de existencia ¡Cómo no glorificarle! ¡Cómo no agradecerle! Que Dios sea el centro de tu vida y que cada acción tuya le de la gloria a Dios y sea un recipiente de Su amor.