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viernes, marzo 23, 2012

#83 Las voces




 
“Voz de Jehová que desgaja las encinas,
 y desnuda los bosques…”
 Salmos 29:9   RVR






¿Cuándo hablas alguien te escucha? Tal vez aquí me eches un choro de que nadie te escucha, que nadie te comprende, que nadie entiende lo que quieres o dices…bla,bla,bla… a lo que me quiero referir es si tu voz se oye, yo creo que sí, esa es la función, la voz es el sonido de tus cuerdas vocales para llamar la atención de alguien, expresarte y comunicarte, a menos que seas mudo, por supuesto ¿o no?

Hay muchas voces, la de tu mamá, papá, hermanos, abuelita, amigos, maestros, vecinos, extraños, líderes, la sociedad (que es una bola de gente que ni ayuda pero como presiona), etc. y todas quieren ser oídas. Pero hay una que es muy peculiar: la voz de Dios, se distingue entre otras porque hablará a tu corazón, además de que te transformará- si te dejas. Pues cuando Dios nos habla, no quedamos igual, sucede algo.

Este Salmo muestra la potencia de la voz de Dios, en particular me encanta la imagen que proporciona en mi mente cuando lo leo, visualizo a los árboles sin hojas, pelones, como cuando pasa un huracán, que deja huella a su paso. Así me impresiona este versículo, cuando Dios habla quedamos al descubierto, desnudos, sin más que aparentar o ser tal cual, que pena ¿no?

Por eso Jesucristo es el mediador, nos viste con su sangre para vernos justos, limpios o rectos aunque no lo seamos. Reflexiona ¿te ha hablado alguna vez Dios? Si tu respuesta es sí, no tardes en obedecer; si  es no, es tiempo de acercarte y conocerle.



miércoles, enero 11, 2012

#11 ¿Y por qué yo?


“Cazadnos las zorras, las zorras  pequeñas, que echan a perder las viñas;
Porque vuestras viñas están en cierne[1].”   Cantares 2:15 RVR




Cuando  un campo está en cierne  es que está tierno, está iniciando o comenzando a crecer  y se debe cuidar el fruto para que madure y así después poder disfrutar del mismo. El campo se debe cuidar de plagas, heladas, inundaciones o en este caso de animales que pueden comerse el fruto anhelado por el campesino.
Así es en nuestras vidas debemos cuidar  que estas zorras no se roben lo mejor de ti. Pudiéramos pensar muchas cosas que simbólicamente son estas zorras pequeñas, pero lo que yo quiero enfatizarte ahora es la falta de diligencia.  La diligencia es ser pronto para obedecer y hacer lo que te manden te piden; un joven o adolescente batalla mucho con esto, cuando los padres  o un adulto los manda por algo o a hacer algo, inmediatamente contestan: "¿Y por qué yo? Ahí está mi hermano."
La falta de diligencia es una zorra que ha carcomido, sino es que hasta saqueado tu vida y al pasar el tiempo no tendrás fruto para ti; morirás de hambre. Tu vida está en cierne, en sus comienzos, debes tener cuidado de tus decisiones, de tus actitudes y de tus pensamientos. Lo opuesto a la diligencia es la pereza y tendrás que cazarla por muy pequeña que se vea porque el resultado será fatal.
Cuida como reaccionas ante una instrucción u orden, tu relación con las autoridades terrenales te preparan para tener la actitud correcta y tener la repuesta oportuna para cuando Dios te de una indicación. Cada uno de los siervos de la Biblia tuvo que cazar sus zorras pequeñas y ser diligentes, debieron ser prontos para obedecer las instrucciones que recibían departe del Supremo Señor del universo: Dios. Ahora te toca a ti.











[1] Estar apenas en sus comienzos. Dicc. Enciclopédico.

martes, enero 03, 2012

#3 Librados de lazos que no vemos


“A no haber estado  Dios por nosotros, cuando se levantaron contra nosotros los hombres, vivos nos habían tragado entonces, cuando se encendió su furor contra nosotros.
Entonces nos habrían inundado las aguas; sobre nuestra alma hubiera pasado el torrente, hubieran entonces pasado sobre nuestra alma las aguas impetuosas.
Bendito sea Dios, que no  nos dio por presa a los dientes de ellos.
Nuestra alma escapó cual ave del lazo de los cazadores; se rompió el lazo, y escapamos nosotros”.                          
Salmos 124:2-7  RVR


La princesa  ya no quiere ir a la escuela preparatoria, su mamá no sabe por qué, le insiste que tiene que terminar el semestre, ella va en 3°. No quiere, no va, tiene miedo… entre líneas dice que a ella y a su amigo los amenazaron, tienen que pagar un dinero; ella llora y no sabe con qué pagar.
Lo cierto es que sin permiso de mamá fue al antro con su amigo, ahí probó una bebida nueva, aparentemente se la invitaron, pero al salir le cobraron la probada, y al no tener tal cantidad requerida  los amenazaron; a la siguiente mañana  a la salida de la escuela los persiguieron y amedrentándolos les gritaron que los matarían. La princesa no fue más a la escuela, en ese entonces tenía 16 años. Hoy está terminando su carrera de abogacía, cinco años más tarde de lo planeado[1], sin embargo, se sobrepuso,  y no sabe cómo, pero  fue librada de esta mafia.
Lo que ella no sabe es que cuando estamos ante una situación así, el único que libra de estos lazos es Dios,  el que escribe el anterior salmo  lo reconoce: “vivos nos habrían tragado”. Tal vez tú hayas tenido una experiencia parecida, que haya personas que te oprimen,  que te amenazan, que hagan bullying, que quieren vaciar toda su maldad, odio, amargura o rencor sobre ti o sobre otros. No calles, pide ayuda a Dios y él  con su poder responderá.
La mamá de la princesa fue en esta historia quien pidió ayuda a Dios, pidió socorro al único que entiende toda situación, además de tener todo el poder para vencer… y él escuchó, se rompió el lazo y escaparon ¿cómo? Ahora ya sabes cómo: Dios y la familia. No olvides recurrir a ellos.


[1] Este año ella cumplió 26 años  con excelentes calificaciones en la universidad.