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lunes, octubre 15, 2012

#289 Dios y los números




"Bendeciré abundantemente su provisión;
 a sus pobres saciaré de pan." 
Salmos 132:15   RVR








Si eres estudiante y no trabajas, sabes perfectamente de lo que hablo... es vivir cada día, desayunar,ducharse, ir a la escuela, botanear, comer y tener una camita para dormir aunque no tengas ni un peso partido por la mitad ¡wow! ¿a quién no le gusta eso? Pues eso es lo que un adolescente-joven vive diariamente , pero no lo ve así, lo ve al revés; es decir, piensa que no tiene ni un quinto y tiene que vivir, tiene que hacer toda la rutina, sufre no poder ir a donde quiere por la falta de $ y desgraciadamente tener que irse a dormir por la falta de recursos.

No creas que a Dios se le han olvidado tus necesidades, ni una de ellas dice la Biblia, cada uno de tus pensamientos y cuestionamientos están presentes y sabe que muchos de ellos requieren de "cash", pero a él es lo que menos le importa, pues Dios y los números no se llevan, Dios tiene la peculiar habilidad de multiplicar cuando hay poco, hacer que las cosas nunca se agoten, que al despertar tengas alimento, que de la nada haya mucho y que las cosas no se desgasten ¿y sabes por qué? porque es Dios.

Dios es inmensamente más grande que tu necesidad -cualquiera que ella sea-, desafortunadamente el hombre ve más grande su necesidad que a Dios y creo que es natural pues ¿cómo podrá una mente finita entender el pensamiento infinito de Dios? ¿quién podrá comprender tal poder? Para ello necesitamos fe, poner toda tu confianza en que las cuentas,  necesidades,  deudas o dineros nada tienen que ver con el incomprensible poder de Dios, puede darte más de lo que mereces y  pides ¿acaso no dio vida cuando merecíamos olvido? ¿no te recibe en sus brazos aún cuando fallas? Así que ni hagas cuentas, Dios y tus números no se llevan.


sábado, febrero 25, 2012

#56 Define necesidad




“Y si un hermano o una hermana están desnudos, y tienen necesidad del mantenimiento de cada día, y alguno de vosotros les dice: Id en paz, calentaos y saciaos, pero no les dais las cosas que son necesarias para el cuerpo, ¿de qué aprovecha?”     Santiago 2:15-16   RVR





Al ver este cuadro sólo nos quedad decir ¿y yo me quejo? Cuando dejamos de ver nuestras necesidades podremos dar a otros ¿Cuántas cosas tienes de más? ¿Qué ropa tienes en tu closet y nunca las usaste porque ya no te gustaron o no te quedaron? Reflexiona ¿realmente necesitas esos tenis de marca? ¿Hace cuánto no ayudas a un necesitado? Es más, ¿te ha dolido la condición de un pordiosero?

Deberíamos estar  hastiados de nosotros mismos (yo quiero, yo deseo, yo opino, yo pienso, yo espero, yo necesito… bla,bla,bla… ) y dejar de cuestionar a Dios con preguntas tan obvias: ¿Por qué hay tanta gente muriendo de hambre? Pues porque hay demasiados “YO”  en el planeta que no pueden pensar  que hay cabida  para alguien más. Despréndete de un poco de lo que Dios te ha dado, y por primera vez piensaaaaa en alguien que no seas tú.

Jesús bendice a los que ofrecen agua  a sus pequeñitos, un plato de sopa, una oración… haz algo por otros, agradeciendo así la infinita bondad de Dios que te permite tener y gozar de tus cosas: una cama, una vestido, una casa, una computadora, un baño, un “algo” que otros no tienen. Tal vez no estés tan necesitado como piensas; mirar y agradecer te hará reflexionar cuán rico eres y qué tú puedes  bendecir  y actuar hoy ¿no lo crees?






viernes, febrero 03, 2012

#34 Soy totalmente palacio celestial



“Yo os he traído cuarenta años en el desierto; vuestros vestidos no se han envejecido sobre vosotros, ni vuestro calzado se ha envejecido sobre vuestro pie.”
Deuteronomio 29:5   RVR




Imagínate usando tus mejores ropas y que nunca se acabarán, ni las mejores marcas tendrían tal calidad, mucho menos si las usaras en el desierto. Pues  Dios en su inmensa misericordia hizo que el pueblo de Israel al salir de la esclavitud de Egipto sus ropas y calzado no se desgastaran. Claro el plan original no era rondar 40 años en el desierto, pues ese recorrido se puede hacer  en 4 meses a lo mucho, sino el corazón duro del pueblo de Israel alargó  este dichoso viaje. Sin embargo Dios no los abandonó a su suerte, no se cansó de proveerles alimento, agua y por supuesto vestido y calzado.

Ellos sí que eran  totalmente palacio celestial, no sólo por la calidad de la ropa sino por la provisión celestial de Dios para un pueblo muy necesitado de su bondad. De igual manera tú y yo necesitamos de esta provisión, no precisamente por ser la última coca en el desierto sino porque sabe de cuán faltos de dirección estamos. Además por muy largo que sea el trayecto  en esta vida Dios tiene cuidado de los detalles, a él no se le pasa nada: como lo lograrás, quienes te ayudarán, que salidas encontrarás, por supuesto entre más obediente  seas, el recorrido será más corto y la meta más cercana.

No te abrumes, mejor confía en Jesús y recuerda que en tus momentos de necesidad Dios no sólo las suplirá sino que te hará ser parte de su marca celestial. Eso sí es bondad.