La verdad hoy decirla o verla, da miedo; es mejor guardar
las apariencias para no incomodar al amigo. La sociedad se ha acostumbrado a no
oír la verdad, si te atreves a decirla, se ofenden, se enfadan, se escudan y
más tarde se vengan…¡ups!
Debemos cambiar nuestra percepción acerca de la verdad. La
verdad no es una agresión, no es un insulto, no es un juicio, no es una
denigración… es una realidad. Es como si te enojaras porque el doctor te dijo
que tienes gripa, colesterol o algo más grave. La verdad es mejor, la verdad te
trae a la luz, te permite ver tu condición, en que estás basado, en que estás
equivocado y darte la oportunidad de cambiar.
La verdad es Jesucristo y te quiere mostrar tu condición, no
para hacerte sentir un miserable sino
para que sepas que le necesitas. Nuestra vida es como un cuarto oscuro que ha
estado así por mucho tiempo y el día que prendes la luz encontrarás de todo,
hasta lo que no sabías: telarañas, polvo, suciedad, cucarachas, cosas fuera de
lugar, ratas, insectos, cosas echadas a perder…cuando te das cuenta de esto es
entonces cuando te pones a limpiar. Por eso debemos venir a la verdad y Jesucristo
te ayuda a vivir en la verdad y el
vino al más necesitado (a) ¿a caso serás tú?
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