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viernes, octubre 26, 2012

#300 Allan Pinkerton



"El que guarda su lengua y su boca, su alma guarda de angustias." Proverbios 21:23  RVR







¡Qué cosas! ¿Te has mordido la lengua alguna vez? Verdad que duele un titipuchal -jajaja- hasta da coraje, pues es por falta de coordinación ¿ o no? y lo peor que tú eres el culpable -jajaja. Algo similar le pasó a este personaje de la guerra civil en E.U., era un reconocido detective y ayudante de Abraham Lincoln; un día caminando por la acera se cayó y ¡sopas! ...se mordió la lengua, esta se le infectó y muere por tanto.

Murió por causa de su lengua ¿cuántos no han muerto por causa de esto? y no precisamente como Pinkerton sino por que hablan de más, por el chisme o por decir lo que no deben... a veces queriendo y otras "sin querer queriendo", sin embargo el resultado es fatal o mortal. Las consecuencias nunca se hacen esperar vienen rapidito y señalando la falta o lo mal que te viste... es terrible!!! Pero ¿sabes qué? hay alguien que sabe exactamente cómo eres y desea ayudarte, limpiarte y darte una nueva vida: Jesucristo, él se hizo pecador y murió en la cruz para que tuvieras libertad.

¿La cruz es suficiente? Sïiiii, en ella Cristo pagó tu pecado, tus metidas de pata, tu mal caminar y tu mal hablar, tal vez digas: ¿por un chismecito? por eso y todo lo que hay atrás de este chisme, desgraciadamente cada día minimizamos lo que hacemos ( ah! pero como nos afecta cuando nos lo hacen a nosotros); así que mira hacia la cruz y se limpio...medita, pues es tiempo que hasta tu lengua sea un instrumento para la gloria y honra de Dios,nada más.


martes, enero 10, 2012

#10 ¿Y ahora cómo salgo de ésta?

"He aquí nosotros ponemos freno en la boca de los caballos para que nos obedezcan, y dirigimos así todo su cuerpo.

Mirad también las naves; aunque tan grandes y llevadas de impetuosos vientos, son gobernadas con un pequeño timón  por donde el que la gobierna quiere.
Así también la lengua es un miembro pequeño,  pero se jacta de grandes cosas. He aquí, ¡Cuán grande bosque enciende un pequeño fuego!”    Santiago 3:3-5  RVR



   ¿No te ha pasado qué por haber hecho un comentario se te vino el mundo encima? Tal vez no fue tu intención, pero todas  las evidencias están contra ti y lo peor  es que ahora todos te odian.
   Pues la Biblia nos da un consejo muy acertado: ponle freno a tu boca. Si alguien te pregunta para aportar  tus opiniones, hazlo sinceramente sin ofender a nadie. Recuerda, la lengua es como un pequeño fuego y no querrás  destruir el bosque ¿verdad?
   Que tu hablar tenga ese sazón del cual todos quieran probar; se cuidadoso (a), no ser grosero (a), no ser mal intencionado (a); si no vas a aportar algo bueno, mejor calla. Ya que el chisme, maldecir, murmurar  entre dientes, criticar o juzgar comienza sutilmente con una frase y después no podrás parar.
  Toma el timón de tu vida, gobierna esa boquita y que sea un instrumento, pero para beneficio a  los demás; mejor bendice, agradece, canta, dialoga, perdona y sigue adelante.